Estabilidad y descomposición

La característica del peróxido de hidrógeno de descomponerse exotermicamente en presencia de ciertas impurezas de acción catalítica formando gas oxigeno y agua, es muy importante para el manipuleo durante el almacenamiento, y también durante la reacción química. La descomposición se hace notar por la formación de gas y – solamente con un pequeña remoción de calor – por el aumento de temperatura.

Los estabilidad del peróxido de hidrógeno es influenciada principalmente por la temperatura, el valor del pH y, ante todo, por la presencia de impurezas con efecto de descomposición.

Aumento de temperatura favorece la descomposición y aumenta el valor del pH. La estabilidad ideal requiere que el valor de pH del H2O2 se encuentre por debajo de 4.5. Un pH superior a 5 aumenta drásticamente la descomposición. Por esta razón normalmente se ajusta el valor del pH de las soluciones comerciales por debajo de 5. 

La vida útil de peróxido de hidrógeno se ve afectada negativamente por las impurezas de todo tipo, incluso cuando algunas de ellas están presentes en concentraciones muy bajas (cantidades ppm). La descomposición puede ser inducida homogéneamente por iones disueltos con efecto catalizador. Metales pesados como hierro, cobre, manganeso, níquel y cromo son especialmente eficaces aquí. El peróxido de hidrógeno también se descompone por el efecto de la luz, así como por ciertas enzimas (catalasa).

Como resultado de los estabilizadores, que normalmente se añaden a los grados comerciales en cantidades ppm, el peróxido de hidrógeno es protegido contra los impactos inevitables durante el manipuleo y tiene una excelente vida útil. Con un manipuleo normal y almacenamiento fresco y cuando se siguen las medidas de precaución necesarias, las pérdidas de peróxido de hidrógeno son muy leves, incluso durante periodos largos (años) de almacenamiento.